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Mantequilla Cannábica




El uso medicinal de la marihuana es cada vez más común y una de las mejores formas de administrarla para todas aquellas personas que no quieren humos en su vida es en forma de mantequilla.

La mantequilla de marihuana nos puede ayudar a calmar algunos dolores físicos, pero es ideal, sobre todo, para conseguir un estado de relajación muy profundo y combatir el insomnio.

A pesar de que la mayoría de consumidores de este tipo de mantequilla buscan su efecto terapéutico en su lucha contra algunas enfermedades, hay mucha gente que la consume con fines totalmente lúdicos.

Ingredientes y utensilios para preparar mantequilla de marihuana:



· Medio litro de agua.

· 250 g de mantequilla salada (mantequilla salada = mayor punto de fusión)

· 70 a 120 gr. de hojas (o en su defecto, 6 a 10 gr. de cogollo). Como siempre, ten presente que estas cantidades son orientativas y dependen mucho de la potencia de la marihuana que uses. Mejor prueba poco a poco.

· Una olla grande

· Un recipiente más pequeño para meter en la olla como un cazo

· Un colador metálico

· Cuchara o espátula pequeña

· Recipiente para almacenar (de vidrio, aunque también puede ser de plástico).

Antes de ponernos a cocinar, tenemos que descarboxilar nuestra marihuana. Esto convierte los cannabinoides no biodisponibles, como el THCa y el CBDa, en sus formas biodisponibles: THC y CBD. Esto significa que al ingerirse podrán ejercer sus maravillosos efectos rápidamente.


El primer paso es limpiar y picar bien la marihuana y sobre todo, quitarle la clorofila. Para esto necesitamos colocar la marihuana en la olla grande y añadir agua hasta que esté cubierta toda la materia vegetal, después tendrás que dejar calentar el agua hasta que llegue a su punto de ebullición.


Ahora bajaremos la temperatura dejando que la hierba se cocine a fuego lento durante unos 10 minutos aproximadamente, y hacemos pasar todo el contenido de la olla por un colador para desechar el agua y quedarnos solo con la materia vegetal, el THC no se disuelve en agua tibia, por lo que no hay motivos para temer, este proceso debemos repetirlo hasta que el agua salga lo más clara posible.


Insistimos en la importancia de este paso porque el sabor a clorofila es, francamente, desagradable, y podría opacar el sabor de tus platillos.


Es muy importante, para elaborar y que sea efectiva la mantequilla de marihuana, tenemos que utilizar única y exclusivamente mantequilla, la margarina no nos va a servir para nuestro propósito así que no la utilices para tu receta.


Es momento de infusionar la marihuana con la mantequilla y para esto tenemos que meter la marihuana y la mantequilla en el recipiente pequeño,

Llenamos la olla grande con agua y la ponemos a calentar, después colocamos el recipiente pequeño dentro de la olla grande y la cocinamos a baño maría durante unos 40 minutos como mínimo hasta que la mantequilla esté totalmente derretida.



Para comprobar que esté a la temperatura correcta, vigila de cerca la superficie de la mezcla. ¿Se forman burbujas pequeñas? Eso indica que tiene la temperatura adecuada. Estas burbujas son milimétricas y se diferencian de las grandes que se forman en la cocción a altas temperaturas.



Una vez pasado el tiempo filtramos nuestra mantequilla vertiendo el líquido resultante de la cocción en otro recipiente haciéndolo pasar a través del colador para desechar la materia vegetal (podemos prensar la hierba para escurrirla al máximo ayudándonos con una cuchara o similar) lo que nos interesa es el líquido.


Ya que tengamos nuestra mantequilla en un recipiente la dejaremos reposar hasta bajar su temperatura luego la tendremos que refrigerar un par de horas, en este momento verás que se forma una capa flotante en la superficie, lo que tendremos que hacer es retirar esa capa y listo es hora de disfrutar de tu mantequilla cannábica.


Antes de empezar con su degustación tenemos que tener claro que hay que empezar con dosis muy bajas, puesto que la marihuana ingerida pega muchísimo más fuerte que la marihuana fumada o vaporizada.


Cuando la fumamos solo se aprovecha el 40% de la materia verde, al consumirla en forma de alimento aprovechamos el 100% por lo que el efecto puede llegar a dejarnos noqueados.


Por esta misma razón aconsejamos siempre empezar con dosis mínimas y según vaya reaccionando nuestro cuerpo, aumentar la dosis hasta conseguir el nivel óptimo que necesitamos para el tratamiento de nuestras enfermedades, dolencias o experiencia lúdica.

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